Posteado por: mirac | julio 3, 2012

Quiero contar mi historia

Por Margarita

Llegué a  Minneapolis en 1993. Salí de Ecuador para ayudar a mis padres que éran muy pobres, y era tan difícil comprar una finca por que es imposible reunir dinero.

Mientras trabajaba en Minneapolis conocí a mi pareja, nos casamos y después de tres años empezamos a tener nuestros hijos. Aunque logré mi meta de comprarles una finca, decidimos quedarnos en los Estados Unidos. La razón de quedarnos fue para darles un mejor futuro y educación a nuestros hijos.

Ahora tengo 18 años viviendo en los Estados Unidos, y no he podido regresar a mi país por causa de las leyes de inmigración. Aunque su papá y yo no podemos viajar, este año decidimos enviar a nuestros hijos a Ecuador de vacaciones para que conozcan nuestras raíces.

Extraño mucho a mi mamá y me da mucha pena que ella no pudo conocer a sus nietos, hasta este año en que mis hijos van a conocer a sus abuelitos. Amo mucho a mi mamá porque es una mujer fuerte y luchadora y sigue luchando para sobrevivir y mantener a su familia.

Me siento muy triste porque no puedo estar con ellos. Están solos, muy mayores y  enfermos y si pudiera ir pasaría más tiempo con ellos. Siempre que hablo con mi mamá me pregunta que cuando voy a regresar y a veces no sé que contestarle. Ella me dice que mi prima que está en Italia regresó al Ecuador después de tres años mientras yo no he podido regresar. Luego ella me dice “me voy a morir y no te voy a volver a ver”. Cuando ella me dice eso me siento triste y frustrada porque ella no entiende las leyes de este país.

Hay muchas familias como nosotros que están en la misma situación. Si hubiera una reforma migratoria todo sería tan diferente. Todas las familias podrían ir juntas a visitar a sus familiares porque muchas familias tienen años de no ver a sus parientes, hijos y padres. El impacto de no tener una reforma migratoria es muy duro y destructivo porque destruye a las familias y también separa a los hijos de los padres. Luego sufren de tristeza, soledad y sienten el  abandono de sus padres y no es culpa de los padres. Es culpa de no tener una reforma migratoria.

Para que no sufran nuestros hijos y la familia necesitamos urgentemente la reforma migratoria.

 


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